Sabemos que actualmente Estados Unidos estudia avistamientos de ovnis a través de la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO), aunque muchos entusiastas de la ufología están convencidos que se trata de un esfuerzo por omitir explicaciones que tengan como protagonistas inteligencias extraterrestres controlando a los objetos voladores no identificados. Históricamente ese fue el caso si recordamos el Proyecto Libro Azul que tenía la misma misión con parámetros similares.
Hoy estamos dentro de un contexto casi revolucionario en el que podemos suponer que la verdad está más cerca que nunca porque el presidente Donald Trump le ordenó a las agencias y oficinas estadounidenses revelar los archivos clasificados sobre ovnis y extraterrestres que tengan a su disposición. Ahora bien, hay varios países que se mostraron bastante abiertos a esta clase de investigación, y Chile es uno de ellos.
Así es como podemos hablar del libro “Ovnis Sobre Chile: Casos que Desafían a la Ciencia” que propone un cambio de paradigma en el análisis de estas anomalías que se repiten en los cielos y las aguas del mundo entero. Este nuevo enfoque otorga una validación institucional a eventos que antes se consideraban marginales. Los expertos a cargo son Rodrigo Bravo, Rodrigo Fuenzalida y Marcelo Moya quienes pusieron el foco en avistamientos documentados con una metodología que combina la aeronáutica y la ufología.
Los ovnis chilenos
La investigación está centrada en una veintena de casos inéditos que abarcan desde registros en el espacio aéreo hasta avistamientos en entornos marítimos. Estas “anomalías transmedia”, con la capacidad de operar en distintos medios físicos, desafían las explicaciones técnicas de los sistemas de defensa convencionales y la tecnología humana de la época actual. Los expertos aplican criterios científicos y contrastes de fuentes para evitar conclusiones apresuradas sobre la naturaleza de los ovnis.

Este trabajo está lejos de ofrecer respuestas definitivas, no obstante, formula preguntas precisas basadas en antecedentes históricos que se remontan a finales de los años sesenta. La experiencia en seguridad aeroespacial de sus autores logra hacer una diferenciación entre fenómenos naturales, tecnología humana conocida y elementos sin explicación. Entonces cada reporte es examinado bajo la lupa del análisis técnico, transformando el avistamiento casual en un dato procesable para el Método Científico. ¿Qué tal?
