Ovnis: ¡El autor de una investigación que puede cambiar el fenómeno cuenta todo!

Iván Vega Recabal es el hombre detrás del libro Contacto de Otra Dimensión que cuenta un increíble caso donde en febrero de 2023 cinco amigos decidieron acampar en el sector denominado La Cascada del Puma, en el Cajón del Maipo, en Santiago de Chile, sin sospechar que iban a vivir una experiencia que los iba a marcar de por vida además de ser uno de los hechos mejor documentados de un encuentro inexplicable que bien podría ser con seres de otro planeta u otra dimensión. Además del libro, el ufólogo también tiene material inédito del caso con las grabaciones que los protagonistas realizaron de esta experiencia con sus celulares que sirvió para producir un documental audiovisual. ¡Vamos con la entrevista!

Ovnis
Iván y su investigación

.1. ¿Qué fue lo primero que estos amigos vieron en el cielo que les llamó la atención?

Iván: Es muy interesante esta pregunta, Ezequiel, ya que los testigos, al inicio de la experiencia —alrededor de las 23:45—, reportaron en primer lugar la aparición de las conocidas “luces” u “orbes”, un fenómeno descrito por cientos, si no miles, de testigos alrededor del mundo. Estas manifestaciones suelen presentarse como una antesala a experiencias más complejas o profundas dentro del fenómeno.

Lo que vuelve particularmente relevante este caso es que dichas luces no se encontraban suspendidas de forma estática en el cielo, sino que emergían desde detrás de un cerro ubicado a espaldas del campamento. Este detalle resulta crucial, ya que descarta de manera bastante sólida interpretaciones convencionales como satélites, fenómenos atmosféricos o incluso restos de chatarra espacial. La trayectoria de las luces parecía tener un origen terrestre, lo cual generó una primera interpretación racional por parte de los testigos.

Inicialmente, ellos pensaron que se trataba de personas descendiendo en bicicleta por los senderos del cerro, debido a la similitud de la luminosidad con la de un foco frontal y la velocidad con la que avanzaban. Sin embargo, esta explicación comenzó a desmoronarse rápidamente. A medida que continuaban observando, notaron que las luces no seguían los caminos en zigzag propios del terreno, sino que se desplazaban de manera errática, saltando de un punto a otro con movimientos que desafiaban cualquier lógica física conocida.

Fue en ese momento, al identificar estos patrones inusuales, cuando comprendieron que estaban frente a un fenómeno anómalo. Impulsados por la curiosidad y la incredulidad, decidieron ascender aproximadamente cinco metros por la ladera del cerro para observar con mayor claridad. Fue entonces cuando una de estas luces se dirigió directamente hacia ellos, iluminándolos con una intensidad extraordinaria.

Según el testimonio de Ricardo, uno de los testigos, ese instante marcó un punto de quiebre en la experiencia. Él lo describió con una frase que resume la profundidad del momento: “fue su forma de decirnos: ustedes nos están viendo, nosotros también los estamos viendo”.

.2. En un momento hablan de un sexto testigo, un hombre que estaba en una especie de bucle repitiendo la misma acción tirando leña en una fogata. ¿Podés contarnos más sobre él?

Iván: Así es. Frente a ellos, y a unos 15 metros de distancia —según se confirmó posteriormente en la reconstrucción de campo— estaba un hombre de características físicas bastante peculiares: era más alto que el promedio chileno, de contextura atlética, sin ningún elemento que llamara particularmente la atención en su vestimenta, pero sí en su comportamiento.

En ese momento, Ricardo fijó su atención en este individuo. Observó que estaba alimentando una fogata, pero lo hacía de una forma extraña, casi mecánica, como si estuviera atrapado en una secuencia repetitiva. Era un movimiento constante, tomaba un trozo de madera y lo arrojaba al fuego, una y otra vez, sin pausa, sin variación.

Este detalle comenzó a inquietarlo profundamente. No solo por la repetición, sino porque surgió una pregunta lógica, ¿de dónde provenía tanta madera? Al agudizar aún más su observación, Ricardo notó algo aún más desconcertante, el fuego en sí mismo parecía tener cualidades irreales. Según sus propias palabras, no se comportaba como un fuego convencional; tenía una apariencia casi holográfica.

Cuando los demás testigos se acercaron, Ricardo les comento lo que estaba viendo. Esta escena quedó registrada en el video captado esa noche, lo que añade una capa adicional de complejidad al caso.

Lo extraordinario radica en la discrepancia entre lo observado directamente y lo registrado por el dispositivo móvil. Mientras los cinco jóvenes afirmaban ver claramente a esta figura humana interactuando con una fogata “anómala”, en la grabación solo se aprecia una masa plasmática anaranjada, rodeada por “orbes” o “luces”. Este contraste alcanza su punto más intenso cuando uno de los testigos, visiblemente alterado, exclama: “pero ¿cómo no las ve?”, en referencia a la aparente indiferencia de esta persona frente a las luces que lo rodeaban, así como a su total desconexión con la presencia de los cinco observadores.

Se configura así una situación profundamente desconcertante, en la que el registro audiovisual documenta una posible disonancia cognitiva entre la experiencia directa —vinculada a lo que denomino “micro realidad” dentro de la Hipótesis ORBIT— y lo que efectivamente logra capturar el dispositivo. Esta divergencia abre interrogantes sobre la naturaleza de la percepción, la conciencia y la posible existencia de entornos o “burbujas” holográficas que podrían superponerse, de forma transitoria, a nuestra realidad cotidiana.

.3. Aparentemente el fenómeno tiene la capacidad de alterar la percepción de aquellos que lo ven en primera persona. ¿Cuáles son las implicaciones de esta capacidad si tenemos en cuenta este caso en particular?

Iván: Justamente, y a raíz de esta implicancia que mencionas, es que comienzo a desarrollar una hipótesis que busca explicar una de las aristas más complejas del fenómeno que es la diferencia entre lo que perciben los testigos, el comportamiento de la anomalía y lo que finalmente logran registrar los dispositivos tecnológicos. A esta propuesta la denominé Hipótesis ORBIT.

Si tomamos este caso en particular como punto de análisis, la primera implicancia es clara: la percepción del testigo no puede ser evaluada bajo los parámetros tradicionales de error o confusión. Lo que observamos aquí no es una distorsión, sino la interacción simultánea entre distintas capas de realidad. Esto explica por qué cinco personas pueden coincidir en una experiencia directa mientras el dispositivo registra algo completamente distinto.

En la gran mayoría de los casos —diría que cerca de un 99 %— todo comienza con la aparición de “luces”. Estas no solo se presentan como estímulos visuales, sino que rápidamente adoptan comportamientos que los testigos describen como inteligentes, lo que da origen a un proceso de interpretación que podríamos definir como una humanización del fenómeno. Expresiones como “la luz nos escaneó” o “emitió un flash en respuesta a nuestra presencia” forman parte de un patrón global que se repite con notable consistencia.

A partir de ese punto se desencadena un proceso automático. Estamos frente a una secuencia estructurada en la que el testigo comienza a ser envuelto en lo que yo denomino una micro realidad. Esta instancia tiene implicancias profundas: el entorno deja de ser completamente objetivo y pasa a ser, al menos en parte, una construcción dinámica. Fenómenos como la “campana del silencio” o la percepción de escenarios perfectamente replicados no serían anomalías independientes, sino manifestaciones de un mismo proceso en curso.

Desde mi perspectiva, no se trata de un fenómeno meramente psicológico. Considero que es un evento de naturaleza física, aunque no completamente comprendido, que en ocasiones puede ser registrado de forma parcial. Esta coexistencia entre lo físico y lo perceptual es, precisamente, lo que genera la aparente contradicción entre experiencia y evidencia.

A medida que el proceso avanza, se produce una reacción emocional en el testigo. En este caso —y en muchos otros— esa respuesta oscila entre una anestesia emocional y una crisis de pánico, lo que vuelve a evidenciar el componente de humanización del fenómeno. La implicancia aquí es que el ser humano intenta racionalizar una experiencia que excede sus marcos de referencia, lo que desencadena un shock ontológico. Este puede ser vivido como algo perturbador o, en ciertos casos, profundamente transformador.

En síntesis, el proceso que plantea esta hipótesis puede describirse de la siguiente manera: el fenómeno escanea al testigo, extrae información —de manera no lineal— y la proyecta en una micro realidad. Lo que el testigo percibe como externo es, en realidad, una construcción elaborada a partir de su propia información.

En otras palabras, el testigo no solo observa el fenómeno, sino que también participa en su configuración. Funciona como un espejo imperfecto, donde la información interna —extraída de forma parcial y, en ocasiones, aleatoria— se manifiesta de manera simbólica, fragmentada o incluso absurda.

Cuando el fenómeno desaparece, lo que permanece es la interpretación. Y esa interpretación está profundamente influenciada por la estructura psicológica, emocional y cultural del individuo. Aquí se abre otra implicancia clave: el fenómeno no tiene necesariamente una intención definida; es la mente humana la que lo traduce y le da sentido dentro de sus propios límites.

En algunos casos, esta experiencia genera cambios duraderos. Lo que describo como una posible “actualización de conciencia” podría estar relacionado con una reconfiguración en la forma en que el individuo percibe la realidad, producto del impacto de enfrentarse a algo que no logra integrar completamente dentro de sus esquemas previos.

Es algo fascinante y que me costo cerca de 2 años de poder plasmarlo en lo que será un dossier que lanzaré este 2026.

.4. Cuando un testigo está fumando un cigarrillo uno de los seres lo imita copiando esa acción. ¿Pensás que pudieron querer establecer algún tipo de comunicación o esto fue algo aislado?

Iván: Creo que lo que sucedió aquí es que el fenómeno, dentro de este proceso automático, extrajo información de los perceptores —en este caso, de Alberto Candia—, quien se encontraba fumando mientras observaba la anomalía denominada “La Burbuja”, una de las manifestaciones más relevantes de aquella noche.

Uno de los seres descritos por él replicaba ese mismo comportamiento: fumaba. Lo interesante es que, al comentárselo a Alejandro, este confirmó haber observado lo mismo desde otra perspectiva. Este punto es clave, porque abre una pregunta fundamental: ¿estaban viendo algo externo o estaban presenciando una proyección construida a partir de su propia información?

Desde mi análisis, lo que ocurre es un proceso de extracción y proyección. El fenómeno no solo toma un elemento aislado —como el cigarro—, sino múltiples fragmentos de información que luego reorganiza y manifiesta dentro de esta micro realidad. El resultado no es necesariamente coherente, y por eso los testigos perciben escenas que pueden parecer absurdas o desconcertantes.

No creo, en lo absoluto, que el fenómeno tenga una intención. No creo que el fenómeno decida imitar. No creo que exista un propósito detrás de lo que se manifiesta. Creo, más bien, que estamos frente a un proceso que se desencadena de forma automática, del cual la anomalía no puede escapar. En ese proceso, al conectarse con la conciencia de los perceptores, el fenómeno extrae información y la proyecta en estas micro realidades de manera aleatoria. Y es precisamente por eso que los testigos terminan enfrentándose a configuraciones que desafían toda lógica: un ser no humano, con rasgos definidos, atlético… y fumando.

.5. Durante la experiencia los testigos pudieron ver un objeto volador no identificado volar sobre ellos. ¿Podés relatarnos qué acciones llevó adelante el ovni? ¿Tuvo alguna consecuencia en los protagonistas del caso?

Iván: Es interesante esta pregunta, porque cuando uno analiza el caso en detalle, los propios testigos lo expresan con claridad en el video que registran: “te juro que yo vi un ovni”, declara Alberto Candia. Sin embargo, cuando profundizamos en lo observado, el fenómeno inicial no corresponde necesariamente a un objeto definido, sino a una estructura lumínica dinámica.

Lo que describen es una serie de luces que se agrupan, se contraen y se expanden de manera secuencial, a una distancia aproximada de tres metros, hasta conformar una figura de apariencia discoidal. Es a esa configuración a la que ellos, en primera instancia, denominan “ovni”. No obstante, a medida que la experiencia avanza, algunos —no todos— comienzan a reinterpretar esa forma, acercándola más a una imagen influenciada por la ciencia ficción.

Aquí es donde surge una pregunta clave: ¿existe realmente ese “ovni” como objeto externo, o estamos frente a una construcción dentro de la micro realidad generada a partir de la extracción de información?

Hace poco estuve en el Kennedy Space Center, en Estados Unidos, y tuve la oportunidad de observar durante varios minutos la cápsula del Apolo 13. Su forma no dista tanto de lo que habita en nuestro imaginario colectivo cuando pensamos en tecnología aeroespacial. Entonces me surge una reflexión: en este proceso de extracción y proyección, ¿no podría ser que lo que se manifiesta en la micro realidad sea una amalgama distorsionada de referentes conocidos —autos, aviones, cápsulas espaciales— que, en su síntesis final, termina evocando la clásica forma discoidal?

Lo dejo como una reflexión abierta, porque quizás el “ovni” no sea lo que vemos… sino la forma que toma lo desconocido cuando se construye a partir de lo que ya conocemos.

.6. ¿Hubo “pérdida de tiempo” como fue documentada en distintos casos de abducción a lo largo de los años? Tengamos en cuenta que el hecho duró varias horas que fueron agotadoras para sus protagonistas.

Iván: Efectivamente, los testigos reportan que hubo un incidente dentro de la experiencia que comenzó con la aparición de una bruma negra que empezó a acercarse, absorbiendo y apagando todo lo que se encontraba a su alrededor, hasta sumergirlos en una atmósfera de letargo y aturdimiento.

Es en ese contexto donde, a mi juicio, se proyecta la micro realidad. Considero que existe una carga electromagnética de tal intensidad que termina afectando físicamente a los testigos, provocando desmayos o estados alterados de conciencia. Es ahí donde se produce lo que denominamos “missing time”, un fenómeno ampliamente reportado, que en este caso fue percibido de manera distinta: para algunos duró apenas segundos, mientras que para otros se extendió por cerca de 15 minutos.

Lo realmente complejo es que, en la reconstrucción posterior, los testigos sitúan la duración total de la experiencia en aproximadamente cinco horas. Sin embargo, el registro audiovisual captado esa noche apenas alcanza poco más de seis minutos. Esto abre una interrogante profunda: ¿Cómo se explica esta diferencia tan radical entre el tiempo vivido y el tiempo registrado?

Incluso dentro de ese breve video, pareciera concentrarse gran parte de lo que ellos relatan haber experimentado, incluyendo el momento en que el entorno se silencia por completo y entran en lo que se describe como una “campana de silencio”.

Si esto fue realmente así, entonces la pregunta inevitable es: ¿Dónde estuvieron —o en qué estado estuvieron— durante el resto de la noche?

.7. Por último: ¿Podrías describir brevemente todas las morfologías que presentaron los extraños seres del caso?

Iván: Los elementos más significativos fueron, sin duda, los humanoides que los testigos describen como presentes dentro de la burbuja. Se trataba de entidades macrocéfalas, de tono de piel rosáceo, con cuencas oculares oscuras, rasgos cadavéricos, trajes rojos ajustados y cuerpos atléticos.

Sin embargo, y a pesar del impacto de esta descripción, mi conclusión es clara: estos seres no estuvieron allí en términos objetivos. El análisis del video lo demuestra con bastante contundencia. No existe evidencia de su presencia en el registro. En ese sentido, sostengo que, tal como fueron percibidos, no existieron como entidades externas. Pesé a que el video registra una anomalía con características antropomórficas.

Este fue, probablemente, uno de los puntos más difíciles de asimilar para los testigos. Después de seis meses de trabajo y análisis, cuando les presenté los resultados, la pregunta que surgió de forma inmediata fue: “entonces, ¿qué nos mostraron?”

Pero desde la hipótesis ORBIT, esa no es la pregunta correcta. Porque implica intención. Y lo que propongo es justamente lo contrario: el fenómeno no “muestra”, no “decide”, no “presenta”. La pregunta, entonces, debería ser otra: ¿Qué información fue extraída para que, en su proyección, se configurara exactamente esa imagen?

Desde ahí surgen múltiples interpretaciones posibles.

¿Podría ser el traje rojo una proyección del fuego, reflejado en Ricardo, quien estaba a cargo de la fogata y cuya preocupación constante era que no se apagara, para no quedar a oscuras?

¿Podría el cuerpo atlético corresponder a Alberto, que entrena, que mide 1,70, y que, en un nivel más profundo, proyecta una versión idealizada de sí mismo?

¿Podría la dualidad de los seres —una figura masculina y otra femenina— estar relacionada con Alejandro y su hermana? Recuerdo que, meses después, al preguntarle directamente por su vínculo con ella, me respondió: “a mi hermana le tocó vivir dentro de una burbuja”.

Entonces surge una posibilidad aún más compleja: ¿y si estos seres, dentro de la burbuja, no son más que la manifestación conjunta del proceso de extracción de información de todo el grupo?

Ovnis
¿Los seres que vieron?

.8. Vamos cerrando este interesante reportaje y te pedimos que nos dejes un link para saber dónde podemos conseguir el libro y cuándo va a estrenarse el documental del caso. Iván, muchas gracias por tu tiempo.

Iván: Muchas gracias, Ezequiel… y qué nombre tan particular el tuyo. A veces pareciera que, de alguna forma, todo está conectado.

Los invito a ingresar a Contacto de Otra Dimensión, https://contactodeotradimension.cl/ donde pueden encontrar el libro en Chile, y también disponible a través de Amazon https://a.co/d/0fNBJH7V para el resto del mundo.

En cuanto al documental, está muy cerca de ver la luz. Cuando se estrene, creo que será un pequeño aporte —un grano de arena— que, sin duda, no los dejará indiferentes.