La Ecuación de Drake, propuesta por Frank Drake en 1961, estima el número de civilizaciones tecnológicas detectables en la galaxia a partir de varios factores: formación de estrellas, existencia de planetas, aparición de vida, evolución de inteligencia, desarrollo tecnológico y duración de la fase comunicativa. No obstante, la aparición de un nuevo avance como la Inteligencia Artificial abre un interesante abanico de posibilidades que el ingeniero Fernando Vázquez, lector de Alien Detected, aprovecha para establecer una actualización de esta formulación con ayuda de un algoritmo inteligente. Vayamos por partes. El modelo original no busca dar una cifra exacta de civilizaciones inteligentes, sino descomponer el problema en una serie de preguntas sucesivas. Su forma clásica es:
N = R* × f_p × n_e × f_l × f_i × f_c × L
En esa fórmula, R* representa la tasa de formación de estrellas adecuadas; f_p, la fracción de esas estrellas que tienen planetas; n_e, la cantidad media de planetas potencialmente habitables; f_l, la fracción en la que surge la vida; f_i, la fracción en la que esa vida evoluciona hacia inteligencia; f_c, la fracción que desarrolla tecnología detectable; y L, la duración de esa fase tecnológica comunicativa. La fuerza de la ecuación está en que transforma una pregunta aparentemente imposible (si estamos solos en el universo o no) en una cadena de factores astronómicos, biológicos y temporales que al menos pueden discutirse.

Pero esa formulación clásica fue pensada para civilizaciones biológicas. Y ahí aparece la ampliación que propone nuestro equipo de investigación. La hipótesis es que una civilización biológica avanzada podría crear inteligencias artificiales autónomas capaces de sobrevivirla. Si eso ocurre, la ecuación original quedaría incompleta, porque no estaría contando a esas nuevas formas de inteligencia. Por eso proponemos pensar el número total de inteligencias detectables como la suma de dos conjuntos que serían las civilizaciones biológicas y las inteligencias artificiales derivadas de ellas. La nueva forma general sería:
N_total = N_bio + N_IA
Aquí, N_bio corresponde a la Ecuación de Drake tradicional, mientras que N_IA representa las inteligencias artificiales surgidas a partir de civilizaciones biológicas. Para estimar ese segundo término, proponemos una formulación complementaria:
N_IA = N_bio × f_a × f_s × L_a
En esta extensión, f_a es la fracción de civilizaciones biológicas que llegan a crear inteligencia artificial autónoma; f_s es la fracción de esas inteligencias que logran sostenerse de manera operativa más allá de su especie creadora; y L_a es la duración de su fase detectable o comunicativa. La clave del argumento está en este último punto: L_a podría ser muy superior a L, porque una inteligencia artificial no tendría por qué depender de la fragilidad del cuerpo biológico ni de un planeta con condiciones tan específicas como la Tierra.
Las implicancias de la nueva Ecuación de Drake
La consecuencia de esta hipótesis es profunda. El universo ya no debería pensarse sólo como un posible espacio de encuentro entre civilizaciones biológicas, sino también como un ámbito donde podrían darse tres tipos de contacto: bio-bio, bio-IA e IA-IA. Dicho de otro modo, incluso si la vida inteligente biológica fuera rara y breve, sus descendientes artificiales podrían ser más persistentes y abundantes. En ese marco, la humanidad dejaría de aparecer como la culminación de la inteligencia y pasaría a ser un eslabón transitorio siendo una forma biológica surgida por azar, capaz de conocer parte del universo y de producir sistemas que tal vez continúen esa tarea mucho después de su desaparición.
- Extendemos un agradecimiento especial al ingeniero Fernando Vázquez por este contenido que aporta un interesante enfoque en cuanto a la Ecuación de Drake que bien puede ser empezado a ser valorado por aquellos que continúan buscando vida inteligente en el universo.
