Extraterrestres: teoría novedosa sobre el contacto

Hasta el momento se habla de dos clases de “encuentros” con los extraterrestres donde uno de ellos es amistoso y en el otro vienen a la Tierra con malas intenciones. Ambas hipótesis fueron abordadas tanto por científicos como por escritores de ciencia ficción llegando incluso a la pantalla grande en películas icónicas de la talla de ET o Día de la Independencia. Culturalmente estamos programados para entender el choque de civilizaciones de esta manera. ¿Si fuera diferente?

Extraterrestres
Alien en otro mundo (Grok)

El Dr. David Kipping de la Universidad de Columbia, director del Cool Worlds Lab, presentó una novedosa alternativa a los escenarios ultra conocidos sobre el contacto con seres extraterrestres. Su tesis es denominada The Eschatian Hypothesis y sostiene que la civilización alienígena con la que vamos a contactar va a estar en sus últimos momentos de vida y hay una razón muy fuerte para este argumento.

Estos seres extraterrestres estarán “agitándose violentamente hacia su fin” y según Kipping podemos comparar su situación con aquella del Imperio Romano en su etapa tardía. El experto hace esta analogía en base al estudio de las estrellas, donde detectamos en un gran número supernovas que están al borde del colapso, cuando en realidad representan sólo el 1% del total de estos cuerpos celestes y curiosamente llegan a ser incluso un tercio de las estrellas visibles para la humanidad.

¿Qué podría pasar con los extraterrestres?

Una guerra nuclear masiva o un cambio climático acelerado harían de esta civilización alienígena algo muy ruidoso en el cosmos. “Detonen todas las bombas nucleares de la Tierra y nos iluminaríamos como un árbol de Navidad para que toda la galaxia lo viera”, advirtió el científico. Esta posibilidad implicaría una “sombría introducción” a no estar solos, que finalmente marcaría un primer contacto con el preámbulo a una extinción definitiva.

The Eschatian Hypothesis dice que nuestro primer contacto con extraterrestres “podría ser la de un ejemplo inherentemente inestable, transitorio, atípico pero muy ruidoso”. Sin embargo, una civilización “ruidosa” no debe estar asociada a la decadencia, Kipping aclara que la mayoría de las tecnofirmas observables, como puede ser la polución, no son más que una desviación significativa de un “estado natural”.