Dos cuerpos celestes de características misteriosas fueron descubiertos en 2021 por el satélite japonés AKARI. Las anomalías se encuentran a unos 30.000 años luz de la Tierra y tienen desconcertados a los expertos. Incluso se llegó a pensar que este descubrimiento podría estar emparentado con extraterrestres porque ambos objetos son tan inusuales que no responden a las leyes establecidas por la ciencia, por lo menos en el presente, obligando a los expertos a «pensar fuera de la caja» como dicen los estadounidenses.
Los cuerpos celestes están llenos de hielo y compuestos orgánicos, que son los bloques químicos básicos para que surja la vida, pero lo extraño es que estos objetos están ubicados en una zona del universo conocido donde no deberían estar, según lo establecido por los libros de ciencia contemporáneos, y es esta característica la que tiene fascinados a los expertos y también, porqué no decirlo, a los entusiastas de la ufología que ven este hecho como indicador de la presencia de una inteligencia extraterrestre.
Uno de los científicos que estudia a los cuerpos celestes remarcó: «Es como si hubiéramos encontrado pingüinos viviendo en el Sahara», explicó de manera simple el investigador. «Estos objetos contienen hielo y compuestos orgánicos, pero no están en zonas de formación estelar, que es donde normalmente encontraríamos este tipo de materiales», agregó sumándole una cuota de misterio al hallazgo que nos muestra una vez más que falta mucho por aprender sobre el universo.
Estudiando a los cuerpos celestes
Los expertos japoneses, liderados por los científicos Itsuki Sakon y Takashi Onaka de la Universidad de Tokio, utilizaron el poderoso observatorio ALMA ubicado en Chile para estudiar un poco más de cerca estos enigmáticos cuerpos celestes que despiertan toda clase de dudas en el ámbito académico porque nadie tiene la explicación definitiva para entender cómo es que se encuentran en esa parte del universo donde «no deberían estar». ¡Un acertijo al que tendremos que prestarle mucha atención!

«Estamos ante algo que podría cambiar fundamentalmente nuestra comprensión de cómo funcionan las fuerzas cósmicas», sostuvo uno de los científicos responsables de la investigación de estos cuerpos celestes que invitan a los entusiastas de la ufología a soñar con la posibilidad de que una civilización extraterrestre esté detrás de estos objetos inusuales, aunque no está claro cómo y de qué forma esto sería posible. Ciertamente es un trabajo para las mentes académicas más brillantes.