3I/Atlas se rompe y confunde a los expertos

En Alien Detected seguimos bien de cerca el caso de 3I/Atlas, el cometa interestelar detectado a mediados de año, que generó polémica hacia el interior de la comunidad científica cuando el astrofísico de Harvard, Avi Loeb, aseguró que podía tratarse de un objeto de origen artificial advirtiendo que podía ser una amenaza para la humanidad si se confirmara que es una nave espacial extraterrestre que está llegando al Sistema Solar desde otra parte del universo.

3I/Atlas
Avi Loeb (FayerWayer)

El telescopio espacial Hubble confirmó que 3I/Atlas se fragmentó luego de su paso cerca del Sol liberando el 16% de su masa total, un comportamiento atípico si analizamos todo lo que se sabe en la actualidad sobre cometas y asteroides. Los astrónomos están desconcertados y Avi Loeb aprovechó para dar la nota nuevamente asegurando que las matemáticas no cuadran ya que el objeto expulsó material 10.000 veces más rápido de lo esperado en su acercamiento al Sol.

Las mediciones confirman que 3I/Atlas tiene menos de 6 kilómetros, no obstante, para explicar lo que estamos detectando debería medir al menos 23 kilómetros. Una anomalía más que se suma a una serie de características que nos hacen pensar que estamos frente a algo cuya explicación va más allá de un fenómeno natural proveniente de los confines mismos del universo. Eso sí, en Alien Detected elegimos la prudencia a la hora de especular sobre este caso, no queremos decir cosas que no son…

La composición de 3I/Atlas

La fragmentación de 3I/Atlas reveló algo impactante: 8 partículas de dióxido de carbono por cada una de agua, exactamente al revés de lo que se supone que debemos encontrar en cualquier cometa normal del Sistema Solar. Este visitante está lleno de sorpresas, teniendo en cuenta que ya mostraba actividad cuando se encontraba a 900 millones de kilómetros de nuestro Sol, una distancia que equivale a seis veces el recorrido entre la Tierra y su estrella amarilla.

Avi Loeb remarcó que encontrar un objeto de estas características tiene unas probabilidades de una entre cien millones. Algo así como ganarse la lotería interplanetaria para los expertos en estos temas. Tanto su tamaño como la dirección en la que se mueve, en sentido contrario al resto de los objetos del Sistema Solar, y el comportamiento inusual que demuestra, es tan improbable que muchos investigadores consideran que podríamos estar viendo los efectos de algún tipo de tecnología artificial en lugar de simples procesos de la naturaleza. ¿Qué tal?